“Espejo virtual” ayuda a niños con parálisis cerebral a aprender sobre emociones

Tecnologías interactivas multimedia y un compañero virtual con apariencia humana conforman EMO, una aplicación desarrollada para apoyar a niños con parálisis cerebral a aprender sobre expresión facial y emociones.
Ideada por el Grupo de Aplicaciones y Procesado de Señal (GAPS) de la Universidad Politécnica de Madrid en colaboración con profesionales del Centro de Educación Especial Infanta Elena de Madrid, EMO sigue el método tradicional de enseñanza de emociones con espejo que emplean los profesores en clase.

La aplicación cuenta con la tecnología de los “agentes conversacionales personificados”, que no son más que figuras animadas y con apariencia humana, capaces de “comunicarse” con una persona. Su objetivo es que el niño imite la expresión facial de la “figura humana” que ve en la pantalla de su PC, a la vez que se ve a sí mismo a través de un “espejo virtual” implementado mediante una cámara Web (como se nota en la imagen que acompaña este post).
EMO ha sido desarrollado para un colectivo de niños de hasta 10 años con parálisis cerebral, problemas motrices severos, o con dificultades para reconocer y expresar emociones y gestos acordes al mensaje que quieren comunicar.
El programa dispone además de una serie de refuerzos positivos (pictogramas, flashes y sonidos) para interactuar con el niño. Explican sus desarrolladores que EMO facilita la utilización de la técnica de “Mago de Oz”, donde el papel de “Mago” es asumido por un profesor que controla el programa desde un PC remoto, de manera que la interacción del niño no se vería interferida por el humano, y la percepción de interactividad de la aplicación es mayor.
En definitiva, las capacidades expresivas y sociales de la aplicación hacen que se constituya como una tecnología muy prometedora en el contexto educativo de la educación especial.

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Etiologia de la Paralisis Cerebral

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COMO REDUCIR LAS LIMITACIONES FUNCIONALES:

La edad preescolar y escolar es un tiempo crucial para tratar las limitaciones funcionales. La frecuencia del tratamiento puede variar dependiendo de los recursos disponibles, de los programas complementarios, de las necesidades de los padres y de la respuesta del niño al tratamiento. La terapia debería significar un progreso para que el niño pueda integrar las actividades aprendidas en habilidades funcionales. Por ejemplo, chutar una pelota puede ser más funcional y motivante para desarrollar el equilibrio que practicar la bipedestación sobre un pie.



Los niños con PC son más capaces de entender y realizar actividades perceptivomotrices concretas con consecuencias funcionales que las actividades abstractas. Hay muchos niños con PC que no tienen un nivel cognitivo adecuado o que presentan alteraciones conductuales; por tanto, las actividades deben estar adaptadas a su nivel de conducta y comprensión.



Las actividades diseñadas para que el niño esté motivado y las pueda generalizar a otras situaciones son las que podrán influir en sus limitaciones funcionales. Así pues, los ejercicios deben ser integrados para movimientos funcionales. Si el objetivo es:



· El cambio de decúbito, el niño debe incorporarlo, por ejemplo, cuando quiera cambiarse de postura en la cama.



· Aumentar la fuerza y coordinación de las extremidades superiores, el niño debe incorporarlo en sus actividades manuales a la hora de alcanzar y agarrar objetos usando la flexión de hombros y extensión de codos.



· Mejorar el equilibrio en bipedestación, el niño debería mantener el equilibrio sin apoyo.



· Mejorar la coordinación entre el tronco y las extremidades inferiores, el niño debería levantarse sin ayuda de una silla.



· Aumentar la variedad de movimientos en el tronco, el niño debería usar la rotación de tronco cuando voltea en el suelo y mantener una pelvis estable en sedestación mientras rota el tronco para alcanzar objetos que están a su lado.



· Mejorar las reacciones de protección, el niño debería usar sus manos como protección en las caídas y con los brazos extendidos.



· La deambulación independiente con un andador posterior, el niño debería usar el andador en su entorno natural, casa o escuela.



Los ejercicios destinados a incrementar la habilidad de las actividades funcionales involucran mecanismos de feedforward ( desarrollo de preparaciones posturales que se aprenden a través de la práctica ensayo-error ). El feedforwardes una parte vital para el movimiento funcional, implica una organización del movimiento e incorpora diferentes construcciones de memoria, esquema y programa motor, teniendo en cuenta que el control del movimiento también entraña un proceso cognitivo. La facilitación del movimiento que hace un fisioterapeuta es útil para proporcionar feedback sensorial y propioceptivo, y es una fuente de información necesaria en la práctica fisioterápica.



El aprendizaje es una serie de procesos internos asociados con la práctica o experiencia que conducen a cambios relativamente permanentes en la habilidad motriz. Para ello el niño debe estar activamente involucrado en el aprendizaje de la actividad funcional, valorándose el progreso del control de feedforward ante las respuestas de feedback que se vayan proporcionando.



El control del movimiento implica un proceso interactivo e integrado de los mecanismos centrales y neuromusculares periféricos. Antes de que ocurra un movimiento intencional controlado, el cerebro recibe, identifica y reconoce las señales sensoriales del entorno; se eligen los movimientos apropiados y, antes de que el movimiento sea ejecutado, se requiere una integración neuromuscular, una secuencia en el tiempo y una coordinación del movimiento y por tanto, este control del movimiento para los movimientos exige un proceso de información-percepción-acción, y el proceso de información es interactivo con el estado de la memoria para dirigir funcionalmente el control del movimiento.